Fuente: América Latina en Movimiento
Escrito por Gustavo Castro Soto
El modelo económico neoliberal aplicado en los últimos 30 años es el puente que está preparando las condiciones para el modelo económico corporación-nación, último peldaño del sistema capitalista en su fase Terminal.
Es así como la liberalización comercial llega a todos los niveles que, en la lógica de la acumulación del capital, todo cuanto existe pretende ser incorporado a la lógica del mercado. El beneficiario intrínseco de las privatizaciones son obviamente las empresas privadas y en la lógica de la competencia, las mega-Corporaciones Trasnacionales (CT) que identificamos –en el marco de la competencia del mercado global– como sujeto principal que impulsa y se beneficia de este proceso de acumulación del capital que transita por diversos modelos económicos.
Convertir todo lo público en privado conlleva una estrategia fundamental: la privatización, concepto que ha ido modificándose a lo largo de los últimos 30 años.
La primera generación del concepto de “privatización” se enfocó principalmente a los activos de los Estados, a sus empresas productivas agrícolas o industriales. La segunda se enfocó en el sector de algunos servicios. La tercera generación se ha enfocado en los recursos naturales y estratégicos: oxígeno (servicios ambientales), genes (biodiversidad) y agua.
En el caso del proceso de la privatización del agua ésta se ha iniciado desde hace más de una década de manera silenciosa. Y es que, como lo afirmó la revista Fortune: “el agua promete ser en el siglo XXI, lo que el petróleo lo fue en el siglo XX: una preciada mercancía que determina la riqueza de las naciones”. Por ello, convertir el agua en un recurso estratégico de múltiples usos y modalidades de explotación de plusvalor replantea la concepción geoeconómica y geopolítica que se ha tenido en torno a otros recursos comerciales.
La necesidad del agua para el planeta, para la sobrevivencia de cualquier tipo de vida pero en especial para el ser humano plantea la necesidad de garantizar el acceso a toda la humanidad. De ahí su carácter público, nacional, comunal y con funciones sociales y ambientales.
Teóricamente el agua alcanza para 20 mil millones de personas lo que equivale a más de tres veces la población mundial. Sin embargo el modelo económico neoliberal y el tipo de gestión que se le da, no hace del agua un recurso renovable ni permite que sea disponible para todos.
El vital líquido es ahora el recurso de las ultimas trincheras de la privatización para la cual se disputan mercados nuevos para la venta de grandes volúmenes de agua, más allá de las fronteras incluso trasatlánticas, rutas comerciales, apropiación de las fuentes de agua, etc., en sus diversos niveles: urbano y rural por un lado; y agropecuario, industrial y doméstico por el otro.
El andamiaje global
A partir de la década de 1970 y en el contexto de la crisis mundial de la deuda externa contraída con la banca multilateral por los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, ésta inicia un proceso de implementación condicionante de políticas de ajuste estructural (PAE).
Estas políticas han tenido desde entonces diversas generaciones, niveles y procesos. Los principales instrumentos mundiales utilizados para imponer las condiciones que abrieran la economía del “tercer mundo” a un nuevo modelo que liberara principalmente al capital trasnacional de cualquier atadura de inversión y asegurara sus “derechos” fueron el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
Sin embargo, las presiones sociales que se desataron por todo el mundo contra estos dos instrumentos, entre otras razones, obligaron a que los recursos económicos y el destino millonario de prestamos a los países pobres fluyera por otros canales que no le impusieran límites a sus inversiones, o que los sujetara a la observación de normatividades internacionales en materia medioambiental o de derechos humanos. Estos canales fueron los bancos continentales:
Bancos Multilaterales Continentales
1) Banco Interamericano de Desarrollo - BID (1959)
2) Banco Africano de Desarrollo - BAfD (1964)
3) Banco Asiático de Desarrollo - BAD (1965)
4) Banco Europeo de Reconstrucción y el Desarrollo - BERD (1991).
Y como dijera Johan Bastin del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, “el agua marca la última frontera que le queda por invadir al sector privado”. Cabe aclarar que solamente el 5 % de la población mundial recibe sus servicios de agua y saneamiento por parte de empresas privadas a pesar del exponencial crecimiento de la década de los 90, la inversión privada en el sector aumento en un 7900 % entre 1990 y 1997 en los países menos desarrollados con contratos en los cinco continentes.
Pero de nuevo cuenta la presión ejercida sobre los bancos continentales para la observancia de normatividades internacionales en materia medioambiental y de derechos humanos, lo que llevó al capital a deslizarse hacia los bancos regionales que no contaban con compromisos vinculantes.
De ellos la sociedad tenía poco conocimiento. Es entonces que los gobiernos nacionales, para ser miembros de esos bancos multilaterales y poder tener acceso a esos recursos, contratos de inversión y privatizaciones, fueron solicitando su membresía en un contexto en que América Latina y el Caribe, en este caso, aceleraban los procesos de privatización en la década de los 90.



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