Ngábe buklé_large

 

San José, Costa Rica, 03-00-12. (MNICR). Las fuerzas de seguridad de Panamá, en un intento de disolver los cierres en la carretera interamericana cerca de la frontera Panamá y Costa Rica, en varios puntos a la altura de las provincias de Chiriquí, Veraguas, y Bocas del Toro, reprimieron violentamente a indígenas de la Comarca Ngäbe Buglé, en las comunidades de San Félix, Tolé, y Vigui, la noche de ayer 2 de febrero,  acciones en las que un grupo de indígenas resultaron heridos y detenidos.

 

Las manifestaciones se llevan a cabo debido a que durante varias administraciones el estado panameño viene violentando la gobernabilidad, la propiedad y tenencia de la tierra, la territorialidad y los recursos naturales como: bosques, marino costeros, agua, suelo, subsuelo y de la biodiversidad, de la comarca, mediante la derogación de leyes que reconocen los derechos indígenas, y aprobación de normas que los despojan de sus derechos y recursos, como es el caso en concesiones mineras, explotación de bosques, y construcciones de hidroeléctricas, sin que medie a consulta y el consentimiento libre, previo e informado de la Comarca. Situación que cobra notoriedad con la actitud antidemocrática del gobierno del presidente Ricardo Martinelli, quién ha volcado todos sus recursos y capacidad para excluir del Proyecto de Ley 415, el artículo 5º que establece un régimen especial de los recursos minerales, hídricos y ambientales en la Comarca Ngäbe-Buglé, aprobado el 25 de enero pasado, por unanimidad por Comisión de Comercio de la Asamblea Nacional, precepto que es el resultado de muchos años de lucha indígena y que ahora se excluye sin  ninguna consulta a ellos.

 

El artículo 5º reza: Se cancelan todas las concesiones otorgadas y vigentes a empresas nacionales o extranjeras, para la exploración y explotación de los recursos minerales y para la construcción de proyectos hidroeléctricos dentro de la comarca Ngäbe Buglé, áreas anexas, territorios y comunidades Ngäbe-Buglé, fuera de la comarca, y se suspenden de inmediato todos los trabajos que estén llevando a cabo dichas empresas.”

 

El irrespeto a los más sagrados derechos indígenas, la negativa sistemática al dialogo y cumplimiento de los acuerdos de producto de las manifestaciones y negociaciones anteriores entre la Comarca Ngäbe Buklé y el gobierno de Martinelli, continúan, y los indígenas siguen esperando muestras de buena voluntad y un dialogo serio y transparente por parte del gobierno, y ante la ausencia de respuestas se vieron obligados a manifestarse cerrando la carretera interamericana, acción por la que han sido reprimidos violentamente por las fuerzas de seguridad del gobierno. Pese a la represión cada momento a la lucha se suman más y más indígenas,  y existe la posibilidad de que se extienda al cierre de fronteras, puentes, puertos, y aeropuertos, si el gobierno no atiende las demandas que se le plantean. También se escuchan crecientes voces que otras Comarcas se están preparando para incorporarse a la lucha en defensa de la tierra, el territorio y los recursos.

 

El pueblo Ngäbe Buklé, ancestralmente habita un amplio territorio que fue cercenado con la creación de las repúblicas de Panamá y Costa Rica, quienes hoy día continúan en el mismo territorio en ambos países.

 

La Mesa Nacional Indígena de Costa Rica (MNICR) profundamente preocupada por la situación que viven los indígenas en Panamá, expresa:

 

Su rechazo vehemente la actitud antidemocrática y violenta del gobierno nacional de Panamá. A quien le hace un llamado al cese inmediato de las hostilidades y violencia contra los indígenas, y la inmediata apertura a un dialogo sincero y transparente en el marco del estricto respeto a los derechos indígenas.

Un pedido de inclusión en el Proyecto de Ley 415, del artículo 5º que establece un régimen especial de los recursos minerales, hídricos y ambientales en la Comarca Ngäbe-Buglé.

 

Un llamado a los organismos nacionales e internacionales de derechos indígenas y derechos humanos, y a la comunidad internacional en general, para que intercedan ante el gobierno de Panamá, a fin de que abandone la violencia contra los indígenas, y se abra dialogo, dentro del cual se establezca una comisión de observadores y verificadores del cumplimiento de los acuerdos a que lleguen indígenas – gobierno.

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