Fuente: Club Sodoma



Si el Tribunal Supremo de Elecciones fija la fecha del referendum del odio (referendum sobre ley de unión civil entre personas del mismo sexo) el mismo día de la elección de alcaldes, el 5 de diciembre, estaría promoviendo la participación del electorado en este malintencionado llamado al voto popular, convocado por grupos cristianistas (fundamentalistas cristianos). Al respecto, quiero citar las palabras de la socióloga Monserrat Sagot, en el programa radial de Amelia Rueda, porque comparto su opinión y me parece muy bien argumentada:




El Tribunal Supremo de Elecciones está prestando para facilitarle las condiciones a las personas que hicieron la gestión, porque se necesita que vote al menos un 40% del padrón nacional para que esto tenga un carácter legal y vinculante. Desde esa perspectiva, si se convoca solo el referendum, por ejemplo como se convocó el referendum del TLC, pues entonces la población va a ir a votar motivada simplemente por lo que está allí convocado, pero cuando está metida en una elección de alcaldes, donde además se supone que es un deber ciudadano votar y que la participación política en este país ha estado muy exalzada como uno de los derechos fundamentales que nos hemos ganado, pues entonces el Tribunal Supremo de Elecciones está facilitando en términos operativos que se presente a votar el 40% o más del padrón electoral.



Este es un asunto que la comunidad LGBT de Costa Rica debe tener presente. El órgano que se supone debe velar por la transparencia de las elecciones de voto popular, alentaría a la participación en este referendum del odio. La excusa de ahorrar dinero no es válida en un asunto tan importante de derechos humanos ¡No al referendum del odio para el mismo día de la elección de alcaldes!


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