Por Daniel Calvo

En Costa Rica más que una división de Poderes existe una confusión entre los mismos, pues tal parece, no hay claridad sobre cuáles son las atribuciones, competencias y delimitaciones de cada uno de ellos.
 
Esta particularidad autóctona que desafía los esquemas tradicionales de división de Poderes, sustituye: el sistema de pesos y contrapesos de Montesquieu, la división funcional de Loewenstein y el parlamentarismo acotado de Ackerman, por un pulso entre Poderes. Esto plantea un debate fundamental sobre ¿quién realmente gobierna?
 
Invasión de Poderes. Hace unos días en este diario (Página Quince, 1/8/10), el Presidente de la Asamblea Legislativa, Don Luis Gerardo Villanueva Monge expresó su desacuerdo con el actuar de la Sala Constitucional, a quien tildó de ejercer una “dictadura de los jueces”, a raíz de un reciente fallo ordenando qué legislar a la Asamblea Legislativa.
 
En adición a la hostilidad existente entre la Sala Constitucional y el Tribunal Supremo de Elecciones, producto de la acogida por parte del primero, de una acción de inconstitucionalidad sobre el tema de credenciales y un recurso de amparo para determinar el futuro del referendo sobre uniones gais.
 
El malestar con la Sala Constitucional es compartido por diferentes sectores, principalmente políticos, los cuales sostienen que este órgano se extralimita con frecuencia en sus funciones, por lo cual abogan por reformar a ese monstruo, el cual ellos mismos han creado.
 
Sin embargo, las riñas entre Poderes trascienden esta realidad, en los últimos días hemos visto cómo la vanagloria de una ministra ha generado fuertes roces con el Poder Legislativo, agravando las relaciones entre Ejecutivo y Legislativo, debilitadas desde el inicio de la presente legislatura.
 
Peligrosas distorsiones. Estas conductas comprensibles en muchos casos y reprochables en otros, entorpecen el adecuado proceder de la gestión gubernamental, distorsionando la división de Poderes, garante de un sano régimen constitucional y condicionan futuros escenarios para la búsqueda de gobernabilidad.
 
En la medida que cada Poder de la República e inclusive sus órganos auxiliares, entiéndase Contraloría General de la República y Defensoría de los Habitantes, tengan claro y bien definida su esfera de acción, dejaremos en gran medida de hablar de sacadas de clavo, represalias y amenazas, entre los Supremos Poderes.
 
Para de una vez por todas, abordar un debate necesario que a todos concierne, las reformas a muchos de estos órganos, que en ocasiones en lugar de actuar como contrapesos, actúan como verdaderos obstáculos para la urgente toma de decisiones que tanto amerita nuestro país.

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