“Con relación al proyecto de Ley de Desarrollo Autónomo de los Pueblos Indígenas (Exp. 14.352) que se ventila en la corriente legislativa, representa para nuestras comunidades un insulto a la inteligencia indígena y un irrespeto a nuestros ancestros” cita del Texto Titulado: Los pueblos indígenas no hemos decidido, otros decidieron por nosotros. Diario Extra. 14/10/2010. Endosado a  Yorleny Calderón Delgado, hija de un funcionario de la CONAI (Comisión Nacional de Asuntos Indígenas). Grupo de mujeres indígenas Iriria.

Lo irracional dentro de la lógica y sentido común, así como las críticas y cuestionamientos es una autodescripción implícita de los verdaderos autores intelectuales del documento. Conociendo las características, contexto y la ingenuidad de la supuesta autora, es indudable la  permanencia viva de las estrategias maquiavélicas que utilizaron los coloniales para capturar y dominar a los grandes líderes y pueblos indígenas del continente americano. Hoy se utiliza para alterar imágenes y realidades al pueblo de Costa Rica.

¿Quién promueve ese grupo de mujeres Iriria y qué logros ha obtenido estas,  quienes suplantan sus decisiones? ¿Quiénes negocian los recursos del pueblo, tierras,  minerales, recursos forestales, etc.; en contubernios con otras entidades y grupos de poder? ¿Quiénes suplantan la autonomía del pueblo autodenominándose instituciones representativas? ¿Quiénes violenta la Ley de la Administración Pública, Ley contra la Corrupción, Ley de Control Interno y otras leyes de orden administrativo en un sistema democrático participativo? (Resulta que ahora el diablo reparte escapularios). Una sola vista a nuestras comunidades es un reflejo a su gestión.

Parece ironía dentro del contexto temporal del Siglo XXI, se utilice indígenas que por su limitada experiencia formativa sean utilizados como escudo y carnada para violentar e invisibilizar una realidad presente en todos los extremos, (siendo una de las peores formas de humillación y aberración contra la dignidad humana). En el antepenúltimo párrafo se autoidentifica en forma explícita,  los verdaderos autores (los angelitos).

Hablar de la Ley Indígena 6172 del 20 de diciembre de 1977 y su reglamento promulgado el 26 de abril de 1978,”Ley de CONAI y Convenio 169”. Es hablar de  la ignorancia e insensatez, es la ironía y espejismo del que se aferra ciertos grupillos que pretenden prolongar  la época de las encomiendas y de la invasión colonial.

La realidad de nuestros pueblos, su pobreza extrema, su pérdida de identidad como tales, la pérdida de perspectiva y futuro promisorio y lo más grave la pérdida de la base de sobrevivencia; la tierra y sus recursos. Los Estudios socioculturales y económicos reflejan esta realidad luego de más de 3 décadas de vigencia de las citadas legislaciones y de los defensores de la espuria política y democracia que pregonan, aún así legitiman sus perversos fines amparado a la ingenuidad de sus víctimas. Mantener un estado de marginación y del límite de sobrevivencia es la estrategia para mantener el control y sumisión del que igualmente están sometidos hermanos indígenas pseudo-promotores de CONAI, escondido en el anonimato de su pueblo.

La evolución y desarrollo social no puede detenerse en el tiempo ni en el espacio que ciertos sectores pretenden justificar,  los avances en materia de derechos humanos individuales y colectivos varían en función de lograr mejores criterios de justicia y reconocimiento de nuestra condición humana.

Son notorios y elocuentes los intereses de quienes satanizan las ideas y propósitos y los intereses económicos de ciertos sectores mercantilistas que ven en nuestros pueblos y territorios un potencial para saciar sus vanidades perversas, sin importar los efectos autodestructivos que provocan al ambiente, a los recursos naturales y a la humanidad.

Cabe la crítica a los medios de comunicación colectiva como el caso del Diario Extra que sus periodistas enfocan una versión parcializada, enajenada y espuria de esas estrategias que emplean los grupos de poder para  contaminar  realidades y verdades que circulan en torno a los problemas sociales y reclamos de las masas; utilizando y alterando información para desviar y acusar a sectores que apoyan y solidarizan con los reclamos a los derechos de los sectores oprimidos.

Acusar a los indígenas de PRO-PAC es también una aberración despótica de una realidad vivida por nuestros pueblos indígenas desde el año 1502.
Posiblemente estos mismos periodistas reporteros hubiesen editado información similar del día y con portadas en Rojo, sobre  la Campaña Nacional de 1856, de los nuestros verdaderos héroes como Juanito Mora, Cañas y Juan Santamaría. Acusándoles de sectarios pro-partidos políticos, en  respaldo a las ideas de William Walter y sus secuaces.

La imparcialidad, veracidad y objetividad periodística debe ser un paradigma de su ejercicio.

Agustín Zúñiga Zúñiga
Indígena Cabecar

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