Álvaro Cordero
Legalizar a las drogas para que las administre el Estado: ¡Muy buena idea para que don gobierno y ciertos narcopolíticos tengan menos competencia!
¿Qué pensamos los anarquistas?
Preciso es para un gobierno,
Para exaltar su presencia,
Castigar la delincuencia;
Y al hombre desinformado,
Le hace creer el Estado,
Que lucha por la decencia.
Pero siempre las preguntas,
De lo que es la delincuencia
Y sus formas de violencia,
Preocupan al criminal,
A la víctima del mal,
Y sobre todo a la ciencia.
El criminólogo sabe
Que no hay respuesta absoluta;
Y el sociólogo disfruta
Del “castigo merecido”,
Creyendo haber corregido
A la conducta “corrupta”.
La legislación se ensancha,
Los delitos se alborotan;
Las prisiones se abarrotan;
Los abogados defienden
Lo que no creen ni sienten;
¡Y las paciencias se agotan!
Es un cuadro tenebroso;
Última escala de Dante,
En un mundo repugnante,
Que beneficia a los medios,
Traficando con gobiernos
La noticia impresionante.
Los filósofos presumen
Teorizando en el problema,
Pero fuera de la escena;
Y saben que no hay remedio,
Mientras esté de por medio
El poder y el mismo esquema.
Y la única respuesta,
Confirmada por la Historia,
En forma clara y notoria;
Es que fabrica el sistema
El delito y el problema;
¡Y lo saben de memoria!
Ningún verdugo ni cárcel;
Ni aislamiento ni castigo;
Ni sistema represivo
Con indultos y clemencia,
Frenarán la delincuencia
En este esquema podrido.
Un caótico sistema,
Y un orden social demente,
Son el mejor aliciente
Del camino a la adicción,
Y de toda maldición
Que recorre el continente.
La delincuencia Total,
A las drogas hoy unida,
Y en industria convertida
Del político y del narco,
Con el Estado por marco,
¡Es una forma de vida!
Narcos, políticos y Estado;
Los tres interdependientes,
Amigos, socios y clientes:
Alguno quitar de los tres,
Hará que caigan después
Los dos que queden pendientes.
Eliminar a los narcos
Es un sueño inconcebible;
Una jornada imposible;
Y es la que ha seguido el mundo
Con un fracaso rotundo;
Y es del todo inasequible.
Solo quitando al Estado,
O al político de en medio,
Pudiera tener remedio
Romper ese triangulito
De la droga y del delito,
Y el negocio del gobierno.
Pero todo esto requiere
De una gran revolución,
¡No de otra roboilusión!
Ni República tercera:
¡Esta sociedad entera
Necesita un socollón!
En nuestra entera sociedad;
Su falta de cohesión;
Su desorganización;
Y reparto del producto…
¡A los pueblos un insulto!
Generan la humillación…
…Y ésta genera el camino
Que lleva a la población
A la desesperación…
Luego el consumo inaudito
Propicia todo delito
Y a su vez drogadicción.
Legalizar a las drogas,
Con el Estado por tutor,
Es caer en algo peor:
¡Políticos traficando,
Además de estar robando,
No es ninguna idea mejor!



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