Por Johnny Schmidt
Siempre he dicho que la mejor forma de entender el presente es conociendo el pasado, y por eso voy a hacer un resumen de la historia de Libia de los últimos cien años para entender mejor lo que hoy ocurre en ése país norafricano.
Dijimos que en Libia prevalece su sistema tribal o de tribus. Una tribu es un conjunto de personas que proceden, generalmente, de la asociación de varias familias, que habitan un poblado o aldea en un territorio geográfico definido, que están dirigidas por las personas mayores (jefes o patriarcas). Los humanos que componen una tribu suelen ser de la misma raza, creencias y costumbres.
Aunque la historia de Libia se remonta hasta tiempos de antes de Cristo, vamos a retrocer hasta el 28 de septiembre de 1911 cuando las tropas italianas desembarcaron en las costas de Trípoli y comenzaron la conquista de las regiones otomanas de Tripolitania y Cirenaica, básicamente lo que hoy es Libia. A ese conflicto se le conoció como la guerra Italo-Turca y supuso parte del desalojo que ya habían empezado franceses e ingleses del dominio turco en el norte de África. En apariencia fue una guerra fácil para el nuevo ejército italiano, que en poco más de un año logró dominar ambas provincias del decadente imperio otomano.
Sin embargo, esa facilidad fue relativa, porque desde el mismo día que pusieron el pie en esas costas norteafricanas los italianos iban a sufrir una prolongada guerra de guerrillas. El dominio efectivo de la región costó a Italia casi treinta años, hasta sofocar las revueltas que lideraba el mítico líder beduino, Moustapha Akkad. Existe una película de 1981 protagonizada por Anthony Quinn, “El león del desierto”, que cuenta sobre eso y que como dato ahora irónico está coproducida por Hollywood y el mismísimo Gadafi.
Los italianos se apoderan de esas provincias del antiguo imperio turco sin experiencia colonial previa, llevaban poco tiempo en el mundo como nación, pero no deseaban ser menos que el resto de los europeos.
Por eso, por una cuestión meramente política y de orgullo nacional, los italianos deciden colonizar esta región pobre en materias primas y prácticamente desértica, que no interesaba al resto de las grandes potencias (el petróleo se descubre hasta 1959). Lo más interesante para Italia es que estaba muy próxima a Sicilia.
Mussolini y su política imperialista, como parte de la ética fascista, impulsaron a partir de los años veinte y treinta del pasado siglo la colonización de la región. Se trataba de demostrar al resto del mundo que Italia ya era un país maduro para ser otra vez un imperio. Se gastaron gran cantidad de fondos públicos en infraestructuras, sobre todo en la zona costera, más rica y habitable, con 4.000 Km. de vías asfaltadas y casi 500 Km. de ferrocarril, siendo la obra estrella la vía férrea que unía Trípoli con Bengasi.
Cuando Italia y sus aliados nazis del Afrika Korps perdieron la batalla del norte de África en la II Guerra Mundial, los vencedores, los aliados, establecieron desde 1943 una especie de protectorado militar, con un gobierno provisional, que en 1951 coronó a Idrís I como rey de toda la Libia, aceptado por las 140 tribus libias como su dirigente. Fue este emir de Bengasi, de la Cirenaica, quien tuvo la oportunidad de ser el primer jefe de estado del país que hasta entonces nunca había existido como tal. Uniéndose bajo su reinado las “tres Libias históricas”: las mencionadas Tripolitania y Cirenaica, más la región interior de Fezzan, una tierra desértica dominada por los Tuaregs y su control de las caravanas comerciales transaharianas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, se libraron cruciales batallas en suelo libio, especialmente en Cirenaica, como la de Tobruk, que en gran medida decidieron la suerte de la guerra en su teatro europeo. Tras un ataque italiano a Egipto en 1940, los contraataques británicos requirieron la intervención de fuerzas alemanas. El famoso Afrika Korps mandado por el general Rommel combatió a los aliados dirigidos por Montgomery, hasta que en 1943 fue finalmente derrotado y las tropas del Eje, expulsadas de la costa norteafricana. En el periodo post-bélico la mayor parte de Libia queda bajo administración británica, salvo la zona de Fezzan, controlada por Francia.
En 1959 se inicia la explotación, por parte de compañías occidentales, de los recursos petrolíferos del país. La economía, hasta entonces basada en el pastoreo y en una agricultura de subsistencia, sufre un cambio radical. Como consecuencia, se forma una élite privilegiada, ligada a la industria petrolera y a la incipiente burocracia estatal.
Durante la guerra árabe-israelí de 1967, Libia se solidarizó con los países árabes y solicitó la evacuación de las bases inglesas que subsistían en el territorio libio. Ese mismo año estallan movimientos huelguistas en las ciudades y en la industria petrolera.
El 1 de septiembre de 1969 tomó parte en la revolución que derrocó al régimen monárquico del rey Idris. Contando con menos de treinta años de edad, se puso al mando de la Junta Militar y del Consejo del Mando de la Revolución.
En 1970 exigió y obtuvo que se retiraran las bases extranjeras y se nacionalizaron algunas empresas petroleras. Se iniciaron los planes agrícolas en la costa del país. Prohibió el consumo de alcohol a cualquier persona dentro de territorio libio y decidió aumentar decididamente la igualdad de la mujer en la sociedad, desafiando al Islam tradicional. El nivel de vida de la población creció rápidamente con los beneficios del petróleo, convirtiendo a Libia en la nación africana con mayor PIB.
Durante los años 70 fracasaron varios intentos por crear una unión árabe socialista con Egipto y Siria, en gran parte debido a la muerte temprana del presidente egipcio Nasser, quien fuera la inspiración ideológica más importante para Gadafi. Finalizando esa época Gadafi nombró como asesor económico a un hermano del presidente estadounidense Jimmy Carter.
En una tercera parte veremos lo que han sido los cuarenta años de la dictadura de Gadafi en Libia, y que podamos tener un mejor panorama de lo que ocurre en éstos días en Libia, el ataque de la OTAN y los paises aliados, y la participación de los EEUU. en todo ésto.



Comentarios
Solo para decir que gracias por esta historia, además de que nos enriquece enormemente, tanto en nuestro accionar crítico como en la visión que podemos proyectar del ser humano y la sociedad política-económica actual.